[N. del E.: la AEIOU ha recibido esta denuncia de un noldo llamado Ialod. Provisionalmente es un Expediente
, pero si se demostrara su veracidad, obligaría a cambiar muchas de las acusaciones por las que se busca a Feanor, y añadirlas a la larga lista de crímenes de Sauron. Cualquier nueva información al respecto sería bien recibida.]
Esta historia comienza a fermentarse durante las edades que Melkor pasó como prisionero en Valinor. El Señor Oscuro pasó muuuuucho tiempo aburrido, sin demasiadas cosas que hacer: o bien podía arrastrar la pesada cadena Aignor por las Estancias de Mandos y aullar "Sooooy un fantaaasmaaa", o bien podía ver Valinor TV, donde ponían un programa que decía ser un experimento social. Lo hacían los Valar y se trataba de coger tres tribus de elfos, ponerlos a vivir en una tierra fértil y preciosa en la que lo único que tienen que hacer son concursos de poesía y dedicarse a otras artes en vez de dejarles a su puta bola que es lo que tenían que haber hecho.
Pues bien, Melkor, al que le disgustaba mucho arrastrar la cadenita, se dispuso a contemplar el concurso, descubriendo rápidamente que tenía un favorito: Fëanor, hijo de Finwe, el segundo en entrar en la casa. Cuando vio el resultado de su nacimiento (la muerte de su madre) se dijo a sí mismo "este chaval tiene potencial, se le ve algo".
Los años acabarían por dar la razón a Melkor, y su atención se vio justificada.
Curufinwe (o sea, Fëanor) creció fuerte, orgulloso y un poquito racista y egoísta el nene, qué se le va a hacer. Ya se le vio el pelo con lo del problema del Þ y el trato que daba a sus hermanastros. Sería por incompetencia del padre a la hora de educarlo (no debió regalarle a Fingolfin su antiguo osito de peluche), o porque Melkor ya había empezado a fijar su atención en él, el caso es que a este zagal no había quien lo arreglase.
Sólo cuando se casó pareció solucionado el problema, pero una vez que los Elfos pierden el ansia carnal (y a este le duró, que tuvo 7 hijos) y su mujer perdió el poder en casa (ya sabéis, el poder que tiene una mujer de no ceder, o ceder para que el marido también ceda, vamos, la famosa media hora tonta)... Bueno, que una vez que eso se acabó, Fëanor volvió a ser el de siempre. Entonces fue cuando Melkor lo vio claro. Se quiso entrevistar con Fëanor en cuanto supo de su destierro para ofrecerle un trato y pillarle en una trampa para quedarse con los Silmarils, pero todos sabemos que Fëanor se olió la tostada y le puso a Melkor el gracioso mote de Morgoth, por el que sería conocido para toda la eternidad (a Trancos no sabemos quién se lo puso, pero Arwen espera que no fuese una mujer, o Aragorn se enterará de lo que vale una hija de Elrond).
El caso es que la dignidad de Morgoth se vio dañada, estaba como herido en su orgullo y es aquí donde empieza de verdad el lío y la parte que no conocemos de la historia. En primer lugar, Melkor llama a Sauron, que recordemos estaba huído de la justicia de los Valar, enterrado en Utummo o debajo del baúl de la Piquer, y este SUPLANTA A FËANOR durante el viaje de Formenos a Valinor.
Sauron sabe de antemano que los Árboles dejarán de existir y que Melkor piensa matar a Finwe y quedarse con los Silmarils, y a partir de ahora, Sauron, encarnado como Fëanor, toma las riendas de la embajada de los Noldor en Valinor.
Comienzan sus perversas acciones. Lo primero es negar los Silmarils a los Valar para empezar a ponerlos en contra de los Noldor, para tocar las narices un poco.
Esta fue la primera pista que me llevó a investigar... algo no cuadraba en la explicación de Fëanor. Él dice que de igual modo que Yavanna no puede crear de nuevo los Árboles, él no podrá crear los Silmarils de nuevo. Aquí no cuadran varias cosas.
La primera es que no se pueden recrear los Árboles por que estos nacieron de la luz de las Lámparas que ya no existe, pero que sobrevive en los Silmarils. Así pues, Fëanor podría haber esperado a crear de nuevo los Silmarils una vez naciesen los nuevos Árboles.
La segunda opción era escacharrar uno, o dos, que para eso había tres. Pero no, el muy capullo, desoyendo las súplicas de los Valar y digo yo que del resto de los elfos, decide que no. Hay que ser muy malo para hacer esto, ¿no creéis?
Bueno, ahora que todo ha salido de rechupete, Sauron debería escurrir el bulto, reunirse con Melkor y compartir el cava, pero no, si Sauron llegó a ser Lugarteniente de Melkor fue por que siempre tuvo iniciativa propia y además fue siempre mucho mas previsor que su propio amo. A partir de aquí, Sauron actúa por su cuenta. Decide que no es el momento de desaparecer ya que si Fëanor desapareciese de repente, el ardid cantaría más que un billete de 3 euros. Junto a esto, hay que añadir que ahora los Valar estaban muy preocupados de vigilar quién entraba y salía de Aman, así que temía ser capturado si se quitaba el disfraz.
Rápidamente se puso a pensar en un plan y de camino a Tirion se le ocurre uno genial. Con Finwe, el viejo chocho, muerto, y con él mismo a la cabeza de los Noldor, su única opción de llegar al este, a la Tierra Media, era fingir que era presa de la ira y estaba decidido a perseguir a Melkor hasta el fin de Arda. Soltó su famoso discurso y se sorprendió (desagradablemente) de que todos los puñeteros Noldor (o casi) decidiesen seguirlo. Él ya planeaba escapar con los hijos de Fëanor, por aquello de que pareciese mas natural, y una vez llegados a Beleriand ya encontraría la forma de deshacerse de ellos.
Sin embargo, al verse con una multitud detrás suyo, tuvo que improvisar. Y lo hizo bien el muy taimado. Provocó dos de los grandes males históricos de los Noldor, el Juramento de los hijos de Fëanor y la Matanza de Parientes de Aqualonde. No contento con estas hazañas, cuando Mandos se aparece y lanza la profecía, Sauron le responde y casi se parte la caja de risa, cosa que vieron todos los hijos y no les pareció sensato. Cuando llegó a las costas de la Tierra Media, dio orden de que los barcos fueran quemados para no traer demasiados enemigos a las tierras que intentaría ahora conquistar su señor. Dio la casualidad de que llegaron justo en medio de la batalla.
Si por Sauron hubiese sido, los Noldor no hubiesen luchado, pero como tuvo que desviar la atención del tema de las naves (los siete hijos empezaban a darse cuenta de que su papuchi ya no era el de antes) y se le acababa el tiempo, cargó y tan rápidamente como fue capaz se acercó a los Balrogs para simular su propia muerte (no sin antes recordarles el juramento a los hijos; ahora se entiende lo que el cronista del Silmarillion tomó como presciencia antes de la muerte, en realidad era que Sauron se estaba cagando de risa y casi lo estropea).
El dato que confirma mi teoría es que al morir su cuerpo se esfumó, esto no les pasa a los Elfos, no se esfumó Finwe al morir asesinado, ni se esfumó Thingol tampoco. Va en contra de todo lo que sabemos de cómo se comportan el Hroa y el Fëa.
Tras cometer semejante sarta de tropelías, Sauron vuelve con Melkor que le otorga la Gran Cruz de Hierro de Angband a los servicios distinguidos y le pone al mando de sus ejércitos, que se lo ha currado el muchacho.
Esto es todo, espero que ahora os haya quedado más claro por qué Fëanor, en teoría uno de los más grandes elfos de la historia, empezó a cometer tontería tras chorrada hasta la estupidez final. Podemos darle las gracias a los valientes de la casa de Fingolfin que le echaron lo que había que echarle y fueron los grandes causantes de que Melkor no conquistase la Tierra Media en pocos años.
Namárie, Mellon
Ialod (Raúl Martínez)