Sobre las Palantíri

Hum, veamos..., si tenemos que
Palantír = palan + tir = de lejos + ver = tele + visión
¿Entonces las Palantíri eran los antecesores de los actuales televisores?

Después de todo fueron creadas por Fëanor, el más renombrado artífice noldo. Si su dominio de las ondas electromagnéticas era tal que podía encerrar luz en unas joyas, y aunque irradiasen dicha luz no se les acabase, ¿no podría ser que pensara en usar las ondas para difundir conocimientos, cuya posesión era el mayor deseo de cualquier noldo?
Además, eso explicaría algunas cosas extrañas.

Porque pase que los Eldar de Eressëa eran grandes amigos de los Númenóreanos y les regalasen semillas de fragantes árboles de Aman (que les sobraban) e incluso joyas (que les sobraban aún más, pues las tenían esparcidas por las playas). Pero resulta un poco extraño que regalen semejantes (supuestos) tesoros, y que ellos sólo se queden con una Piedra Maestra en "la Torre de Avallónë sobre Eressëa".

En cambio, se puede suponer que tras el invento de las Piedras-televisores, su uso se extendió por toda Eldamar (una vez establecidas las bases teóricas, sería fácil para los Noldor producir esas esferas de cristal especial en serie), de ahí pasó a la Isla Solitaria y por último a Númenor. La Piedra Maestra de la Torre seria la principal emisora de Eressëa.

Por algún motivo, los númenóreanos se tomaron en serio que eran un tesoro inapreciable, o quizás sus reyes quedaron enganchados y las reservaron para sí y su círculo más íntimo, pero el caso es que el uso de las Piedras no se popularizó en Númenor. Resulta significativo que cuando se produjo la Caída, las Piedras estaban en poder de los Fieles: sólo ellos seguían atendiendo a la programación que se emitía desde el Oeste, mientras que el resto de la población dio la espalda a Valinor también en este aspecto: ¿y qué nombre tomó el Rey que se arrepintió de la situación e intentó devolver a Elenna al buen camino? Precisamente Tar-Palantír.

Cuando Elendil y compañía llegan a la Tierra Media, dejan atrás gran parte del saber de Atalantë, pero "casualmente" llevan consigo "Siete estrellas, siete Piedras y un Árbol Blanco". Reparten las Piedras entre los nuevos reinos del Norte y el Sur de manera peculiar: mientras que el reino en teoría principal, el de Elendil, está en el Norte, es en el Sur (más poblado y con mayor posible audiencia), en Osgiliath, donde dejan la Piedra principal, la única capaz de emitir a todas las demás.

Mientras, Elendil, ansioso por volver a ver Tele-Eldamar malgasta uno de esos "incalculables tesoros" en mirar el agua del mar desde las Torres Blancas, pues desde aquel punto tan occidental "a veces alcanzaba a ver aún la Torre de Avallónë".

¿Y qué es la Piedra de Erech, tan parecida a una palantír, también traída desde Númenor pero clavada en el suelo? Probablemente, el repetidor de Númenor, instalado ahí con la esperanza de que la Piedra de Osgiliath, la principal, pudiera de nuevo captar las emisiones del Oeste y reemitirlas al resto.

Desgraciadamente, los dúnedain siguieron siendo incapaces de aprovechar toda la capacidad de las Palantíri y sólo captaban de vez en cuando y con mucha distorsión algún informativo o documental sobre la situación en la Tierra Media. Así que el uso de las Piedras decayó aún más, lo cual no impidió que los pocos capaces de usarla (los reyes) siguiesen enganchados. Por eso la posesión de las dos Palantíri del Norte fue motivo corriente de disputa entre Arthedain, Cardolan y Rhudaur, y cuando Arvedui huyó a Forochel, se las llevó consigo. Más tarde, en la Lucha entre Parientes, ambos bandos intentaron hacerse con el control de la emisora de Osgiliath, con el resultado típico de que acabó destruida.

Años más tarde, Sauron se apodera de la palantír de Minas lthil. Su mayor sabiduría (era un maia de Aulë, nada menos) le permite manejarla mejor y, además de usarla como fuente de información, prepara una emisora pirata con la cual emitir la primera telebasura de la historia, capaz de llevar a la locura y sojuzgar la voluntad de cualquiera que la viese: a Pippin en un sólo instante, Saruman y Denethor aguantaron algo más por su mayor fuerza de voluntad.

Aún quedan misterios ocultos, como quiénes eran los corresponsales de Tele-Eldamar que recorrían la Tierra Media realizando programas sobre su situación y costumbres (quizá Noldor errantes tras el hundimiento de Beleriand) o cómo enviaban su trabajo a la emisora: no sería muy raro que debido a la gran demanda se hubiese instalado un sistema de satélites de comunicación, pues los Valar eran expertos en el lanzamiento de satélites, primero las estrellas y luego los primeros satélites de control climático de la historia (Anar e Isil). No en vano disponían de la mejor plataforma de lanzamiento posible: la montaña más alta del mundo y situada sobre el ecuador, no había más que subir el satélite a la cima (al "palacio" de Manwë y Varda, especializados en navegación atmosférica y estelar respectivamente, qué casualidad) y darle un empujoncito para ponerlo en órbita.

Por supuesto, todo esto permaneció oculto a la inculta población de la Tierra Media: otro caso más de insondable "magia élfica". Tan sólo queda un breve rastro de la verdad en De los Anillos del Poder y la Tercera Edad:

Estas piedras eran un regalo de los Eldar a Amandil, padre de Elendil... Se llamaban las Palantíri, las que vigilan desde lejos; pero todas las que habían sido llevadas a la Tierra Media hacía ya mucho que estaban perdidas.

Chiste palantíri

Por Haldir, alias Juan José Sáez, aprendiz de ingeniero de telecomunicación

Versión original publicada en el Estel 26, otoño de 1999




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