En cierta ocasión en que me encontraba husmeando entre las abarrotadas es estanterías de la biblioteca de Elrond, hallé, casi por azar, un vetusto volumen que rápidamente atrajo mi atención por el hermoso grabado que iluminaba la cubierta: una delicada flor dorada. Sin pensármelo dos veces, me entregué a su lectura, que llegó a absorberme hasta el punto de hacerme olvidar el almuerzo, circunstancia inédita en un hobbit, si saben ustedes lo que quiero decir... El manuscrito era un fiel testimonio de las distintas clases de hierbas y plantas (tema que siempre me ha fascinado) y procedía del lejano reino de Gondor, escrito por una tal Ioreth de las Casas de Curación de Minas Tirith.
Fue tal el placer que me produjeron aquellas páginas de pergamino, rica-mente embellecidas con las imágenes de raras plantas, que, ahora, es mi deseo compartirlas con ustedes, mis queridos y viejos amigos. (¿Y cómo podría quedar completo el Libro Rojo de la Frontera del Oeste sin este retazo de la antigua sabiduría?)
Me sorprendió gratamente encontrar una referencia a la entrañable Comarca de los Días Medios (y a las cucharillas de plata de mi antepasado), por eso les ofrezco, en primer lugar, el capítulo referido a la ¡lobelia!
Trátase de cierta hierba otoñal de crecimiento silvestre, de mediano tamaño, largas y lanceoladas hojas ovaladas con diminutas y pálidas florecillas azules de interior violáceo. Posee un único tallo piloso que puede alcanzar una altura escasamente superior a la de un hobbit adulto. Sus hojas se alternan a lo largo del tallo al igual que sus florecillas, agrupadas en racimos espigados.
Esta planta posee algunas virtudes curativas, aunque en dosis elevadas resulta ciertamente tóxica. Tiene aplicaciones como purgante (...), expectorante y como remedio para las dolencias respiratorias. También empleada en el tratamiento de la tos ferina y el tétanos. Su aplicación externa en forma de apósito o cataplasma proporciona un gran alivio al dolor y la irritación provocados por el reuma, los esguinces, las picaduras y ciertas dolencias de la piel.
Ocasionalmente, algún pherian ha llegado a hacer uso de las hojas de la Lobelia como hierba para pipa, dadas sus cualidades para el tratamiento de males respiratorios (aunque las malas lenguas pretenden que posee propiedades alucinógenas, yo la he probado y sólo me proporcionó un persistente ardor y sequedad en la garganta, acompañados de picores, mientras que la infusión con la que traté de refrescarme me produjo náuseas y diarrea... Eso sí: me curó el asma).
Originaria de Valinor (?) fue llevada a Tol Eressëa, de donde pasó a Númenor y posteriormente a la Tierra Media. Hoy en día es posible encontrarla en las nuevas tierras de Andúnë, allende el Belegaer; en La Comarca; en las regiones más septentrionales de Eriador y más allá del bosque occidental de Neldoreth, a orillas del Rhunaer. Prospera en los climas cálidos o templados.
Hoy día, el nombre Lobelia hace referencia a todo un género de plantas campanuláceas, de características similares a las ya expuestas, algunas de las cuales son altamente tóxicas, llegando a resultar fatales en fuertes dosis, observándose los siguientes efectos: en primer lugar vómitos, precedidos por angustia y dificultades respiratorias y resultando en la parálisis vegetativa del infortunado gastrónomo...
Acerca de las formas eldarin del nombre, O. Lótelia tal vez haga referencia a sus racimos espigados en florecillas: "filamento en flor o floridos"; el nombre Lávelye podría relacionarse con su efecto benéfico al ponerla en contacto con la piel, en afecciones cutáneas. Estos nombres evolucionaron a la forma eriadoriana Lobelia, Lobeliacae o Herba Lobeliae.
Alicia García - Elemmor y Germán Jaramillo - Alatar
Publicado en el Estel 27, invierno de 2000
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