¿Qué significa tu nombre?


Una nota aclaratoria para los seguidores de Google:

El propósito de este artículo, como sus autores explican en la introducción, es mostrar una serie de nombres en castellano que casualmente parecen palabras élficas, para a continuación analizar el significado de estas. Por tanto, no es su objetivo responder a preguntas como ¿qué significa (por ejemplo) José en élfico?: no significa nada, como nada significa en castellano.

Tampoco se encontrarán aquí traducciones de nombres; volviendo al ejemplo anterior, José significaba, en el hebreo original, Dios me dio bienes, lo que en quenya sería Eruantano. Para este tipo de traducciones, la mejor página es el Quenya Lapseparma de Ales Bican.

      - El editor-webmaster



Uno de los divertimentos más comunes entre quienes nos sentimos especialmente atraídos por las lenguas que inventó Tolkien, es la invención de nombres. De algún modo es una forma de imitar al Profesor que admiramos, igual que otros dibujan mapas de lugares imaginarios, hacen calendarios o incluso componen cuentos y poemas. El procedimiento más común es pensar en un significado que quieres dar al nombre y luego buscar una forma bonita de expresarlo con palabras élficas (o de otros idiomas); sin embargo, lo cierto es que no era exactamente así como los construía Tolkien. Es sabido que, a menudo, primero "descubría" el nombre, atraído por su sonoridad, y luego cuál era su significado. De ese modo ocurre a veces que un personaje tiene el mismo nombre en escritos tanto antiguos como modernos; pero en unos quiere decir una cosa y en los otros algo muy diferente, porque mientras remodelaba la mitología se daba cuenta de que se había "equivocado" al traducirlo o al analizar su etimología.

Claro está que, salvo por afortunadas casualidades -como en el caso Elbeanor-, esto no podemos hacerlo como Tolkien, ya que él juega con la ventaja de poder modificar las reglas ("El Squettergories es mío y me lo llevo"), y nosotros no. Así que habrá que conformarse con inventar los nombres élficos al modo clásico. ¿O puede que...?

Bien, pues resulta que los que hablamos en español también tenemos una ventaja; en la carta 163 (Cartas, p. 251), Tolkien habla de su gusto por nuestra lengua: "mi tutor era en parte español, y yo, a comienzos de mi adolescencia, cogía sus libros e intentaba aprender esa única lengua romance que me procura el placer particular del que hablo: (...) el apetito que se siente por un alimento necesario". Y en la carta 297 (Cartas, p. 445) ejemplifica cómo hay conexión fonética real entre el español y el élfico: "El elemento (n)dor, "tierra", probablemente debe algo a nombres tales como Labrador (nombre que en lo que al estilo y la estructura corresponde, podría ser sindarin)". Todo esto resulta de por sí bastante tentador, y una casualidad, concretamente una equivocación, fue lo que mezclado con todo esto dio lugar a un interesante experimento:

Durante una noche de la Estelcon (la de Valle, concretamente la noche en la que se gestó el Alasseä ré, el "Feliz en tu día" versión Quenya), nos reímos bastante con la errata del índice de nombres en los Cuentos Inconclusos: en la entrada que correspondería a Carnen, ponía en su lugar "Carmen: Agua Roja". "Sí, hombre, y Teresita, el Río Azul". La cuestión es que en la última Estelcon volvimos a recordar el asunto, y nos preguntamos "¿y si intentásemos...?". Lo intentamos, y lo conseguimos; nombres propios en español que, mínimamente adaptados o incluso sin adaptar fonéticamente, tienen significado en Quenya o Sindarin! Tras un repaso de la lista de socios, de un santoral y alguna que otra aportación por parte de la lista Lambenor, he aquí unas cuantas posibilidades; están clasificados en nombres femeninos y masculinos, y a su vez en tres categorías:

  1. Nombres que en élfico tienen un significado apropiado (Buenos).
  2. Nombres con significado en élfico, aunque no muy apropiado para una persona (Regulares).
  3. Nombres que parecen élficos, pero que no concuerdan con las reglas de las lenguas conocidas (Malos).

Nissi (Mujeres)

Buenos:

Ana: Q Anna, "Don, Regalo"; de la raíz ANI; como en el nombre Yav-anna. La versión valenciana del nombre se adapta aún mejor.

Belén: S Belen (con acentuación llana) "Fuerte"; de la raíz BEL "fuerza", como en Bel-eg y el sufijo femenino -nê, lo cual en Sindarin quedaría como se ha dicho. El problema es que el nombre análogo masculino (con sufijo -nô) daría la misma forma en Sindarin, muy parecida al nombre masculino documentado Beren, que proviene de la raíz BER "valiente". De todas formas, en inglés también hay nombres que utilizan tanto hombres como mujeres indistintamente, así que puede pasar.

Elena: Q Elenna "Hacia la Estrella"; de la raíz EL "estrella"; igual que el nombre de la isla de Númenor. Muy bonito.

Estela: Q Estelëa "Esperanzada"; de la raíz STEL; forma adjetival de estel "esperanza". También Q Estela "La que Descansa", de la raíz EZDE "reposo"; como en nombre de la Valië Estë y la terminación -la del participio activo. En ambos casos es neutro, pero queda bien como femenino.

Irene: Q Írenë "Deseo", de la raíz ID "deseo" de la cual deriva írë y el sufijo femenino -nê, aunque acentuado en la I.

Luz: S Lûth "Hechizo", de la raíz LUK "magia" de la que deriva esta palabra; como en Lúth-ien. Nota: en las Etimologías pone lhûth, pero siguiendo la evolución externa del sindarin lûth sería la forma que habría tomado posteriormente.

Mar: Q Mar "Hogar"; de la raíz MBAR "morar"... si es que sirve como nombre de persona, aunque semánticamente sea raro identificar a alguien como un "hogar".

Marta: Q Marta "Destinada"; de la raíz MBARAT "destino". Es neutro, pero sirve como femenino.

Rosa: Q Rósa "Alzada", de la raíz RÔ "levantar", como Ró-men y el sufijo adjetival femenino -sâ. También podría ser Q Rossëa "Espumada", la forma adjetival de rossë "espuma", que proviene de ROSI "rocío"; como en El-ros,

Sara: Q Sara "Hierba Seca", de la raíz STAR "rígido". Un nombre bastante rudo, pero es que en las Etimologías viene clavado.

Regulares:

Antonia: Q Antonya "Mi Boca", de la palabra anto "boca" (el nombre de una tengwa) y el sufijo posesivo -nya. Es correcto, pero no apropiado que todo el mundo vaya llamando a alguien como "su boca" (¿quizá como apelativo cariñoso? ¿El Señor Oscuro hubiera llamado así a Boca de Sauron si éste fuese mujer?). También tiene el problema de que aún no estamos seguros de si -nya no deberla pronunciarse -ña.

Amparo: Q Amparo "Enganchadora"; de la raíz GAP que da la palabra ampa "gancho" y el sufijo -ro, que suele usarse para formar un agente; se acentuaría como esdrújula. El problema es que a veces -ro es de significado exclusivamente masculino en contraposición al femenino -rë (pero no es necesariamente así, también podría ser neutro).

Carmen: S Carmen "Camino Rojo"; de la raíz KARÁN "rojo" y men "camino", como en Men-i-Naugrim "Camino de los Enanos"; formado igual que Carnen "Agua Roja" de KARÁN y NEN (de hecho, éste fue el culpable del artículo). También está el Q Carmen "Región de Casas", ¿"Villa"?, de las raíces KAR "hacer" y MEN "lugar, región", como en For-men, Nú-men, men-el...; no es conveniente usar aquí la raíz KARÁN porque en Quenya la "n" aparecería seguramente por algún lado. El problema que tienen ambos nombres es que difícilmente pueden ser de personas, sino más bien topónimos.

Gloria: S Gloria "Abismo Dorado", de las raíces GLAWAR "oro", como en Glor-findel y YAC "bostezar"; formado igual que Moria de MOR y YAC. Es genial como construcción élfica, aunque también tiene el problema de parecer nombre de lugar.

Malos:

Matilda: Q Matilda "Manos de Elfo"; de las raíces MA3 "mano", AT "dos" y ELED "partir" (de donde viene Elda "elfo"). Sin embargo, esto daría Matelda, y no hay una forma fácil de cambiar la "e" por "i" conservando algún significado. Lástima.

Néri (Hombres)

Buenos:

Arturo: Q Arturo "Amo Noble"; del prefijo Ar- "noble, alto" (como en Ar-atan, un hijo de Isildur o Ar-tano, un nombre que se dio Sauron, y también en muchos nombres sindarin, como Ar-agorn, Ar-wen...) y TUR "dominar", como en Túr-in, Tur-ambar. Seguramente se acentuaría en la A.

Aurelio: Q Aurelio "Amaneceres Abundantes", de la raíz ARI "día", que da la palabra aurë "día, amanecer", LI "muchos", y la terminación masculina -o.

Carlos: S Carlos "Nieve Roja", de las raíces KÁRAN "rojo", como en Carmen en y GOLÓS "nieve", como en ui-los. También construido como Carnen, Uno de los mejores nombres masculinos.

Carmelo: Q Carmello "Desde la Villa", de la construcción anterior Carmen y -llo "desde", como en Rómello, Sindanóriello, Eärello,...

Esteve: Q Estevë "Reposadamente" de la palabra estë (que proviene de EZDÊ) en forma adverbial; en este caso la forma no es masculina, sino neutra.

Juan: Q y S Huan "Sabueso" ("chiste viejo, chiste viejo". La H se pronunciaría como aspirada, y el acento caería sobre la U, pero...)

Néstor: Q Nestor "Hermano Joven" de las raíces NETH "juventud", como la Valië Nessa y TOR "hermano".

Ricardo: Q Ricardo "Sacudida del Mundo", ¿"Terremoto"?; de las raíces RIK(H) "sacudir", GAR "poseer" (de donde viene ar-da "reino", también utilizado como "Mundo"), y la terminación -o.

Tino: Q Tino "Centelleo", de la raíz TIN "centellear", como en Tin-tallë y la terminación -o. También se puede acudir al S Tinno "Centellear", de la misma raíz y que está registrado en las Etimologías, pero no es una forma muy apropiada para un nombre.

Regulares:

Macario: Q Macario "El Espadachines" de la raíz MAK "espada", que da la palabra macar "espadachín", como en Menel-macar, con -i de plural y terminación masculina -o. Una construcción no muy correcta, pero quedaba tan bien...

Óscar: Q Oscar "Casa del Terror", de las raíces GOS "miedo", como en Ossë y KAR. Parece un nombre de lugar más que de persona, pero salvo por eso está genial.

Casimiro: Q Casimíro "Joya de la Cabeza", de las raíces KAS "cabeza" y MIR "joya", como en Naugla-mír, Boro-mir, a las que se les añade la terminación masculina -o; la i intermedia podría ser simplemente un ilativo.

Malos:

Fernando: Artificio Q-S Fernando "Desertor Muerto", de las raíces PHIR "morir" y NDAN "volver". El problema es que no es una palabra ni Quenya ni Sindarin: estas raíces en Q darían *firindando o algo parecido, y en S *ferdand. En cualquier caso, conocemos otros nombres híbridos de quenya y sindarin... Pero lo que no da ninguna duda, en cambio, es forma Q Nando "Desertor", que sólo tiene la raíz NDAN y la terminación -o.



Este pequeño ejercicio intelectual es una muestra de cómo puede usarse el conocimiento en temas élficos para pasar un rato divertido (y suponemos que, en opinión de algunos, también será una muestra de lo que tenemos que aburrirnos para que se nos ocurran cosas como ésta, pero nadie es perfecto). Los juegos de palabras, tan caros para Tolkien, también están a nuestro alcance, con un poco de imaginación y, por qué no decirlo, de atrevimiento lingüístico. ¿No os animáis?

Helios de Rosario - Imrahil y Josu Gómez - Eleder

Publicado en el Estel 28, primavera de 2000



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