Tolkien hasta en la sopa (4)

- ¡Riing, riing!
- ¿Blá?
- Bla, blabla, bla bla bla bla.
- Bla, bla bla.
- Bla bla bla.
- ¿Cómo que hoy es el último día para entregar la "Sopa"?
- Bla, bla.
- Pues menos mal que me avisas: veremos qué se puede hacer en este tiempo.
- Bla, bla, ¿bla?
- No, si material hay bastante. Muchos me han enviado cosas curiosas.

Como por ejemplo Haldir (Juan José Sáez) de Imladris. En una carta nos comenta de pasada que hay en Valladolid una tienda de artesanía llamada Gandalf, con una gran figura del Istar gris en la puerta. Esta tienda comparte nombre con... ¡una guardería! ¿Dejaría usted a su niño con Gandalf, señora?

Nos comenta también que en la televisión RTL anunciaban unas galletas en alemán llamadas Hobbit, de lo que es testigo presencial.

Además, ha arrancado inmisericordemente la hoja 135 de un libro de texto de Lengua Española donde en el apartado "las conjunciones" aparece una de las ilustraciones promocionales del film de Bakshi. Según este libro, El Señor de los Anillos es un ejemplo de la preposición usada con fines de caracterización.

Recuerdo que hace nueve años, haciendo yo séptimo u octavo de EGB, encontré un libro de Ciencias Sociales de la editorial Santillana que también usaba una ilustración promocional de la película (creo yo que mejor incluso que el film en sí). Mutilé el libro (me acababa de leer la trilogía) y me quedé con el dibujo que hoy se ha perdido por los niveles inferiores de las minas de Belegost.

Pero el descubrimiento más asombroso de Haldir es un anuncio en la guía telefónica de Val1adolid de a empresa "Cercados Metálicos Gondor", con teléfono, dirección, foto y sorpresa... ¡el logotipo de la empresa es un escudo heráldico con un árbol bajo siete estrellas, todo bajo una corona! La corona, eso sí, no es la descrita por Tolkien (yelmo númenóreano con alas), pero desde luego el logo no resulta inapropiado para el nombre. Ya sabéis: Cercados Metálicos Gondor: ningún servidor de la Oscuridad entró en Minas Tirith.

Túrin Turambar (Rubén G. Benet), de Edhellond, a quien recordaréis por su nota sobre el grupo Tom Bom Badil del pasado ESTEL, sigue haciendo hallazgos musicales. Esta vez es un joven grupo de Vilareal (Castellón) 11amado Góvannon (ya sabéis, de "mae govannon"). Como Tom Bom Badil, hacen música rock celta y tienen un tema instrumental titulado, precisamente. Túrin Turambar, lo que a nuestro Túrin le llena de orgullo. "¿Cuánta gente, además de Mithrandir, tiene una canción dedicada a su nombre?", pregunta, ufano. Pocos, diría yo, pero haberlos haylos, aunque sería materia de una investigación. Rubén y Legolas (Pablo de la Torre) estuvieron hablando en la EstelCon y se preguntan muy interesados: ¿es realmente frecuente entre los tolkienistas la afición por la música celta? La pregunta es, desde luego interesante y también requeriría una investigación pero yo adelantaría que es al menos tan frecuente como, por ejemplo, la afición a los juegos de rol: no todos en las filas tolkinianas lo disfrutan, pero sí muchos. ¿Alguien puede dar más datos sobre esto?

Aldaron (Eduardo M. Santamaría) también ha aportado un par de legumbres a esta Sopa. Primero, un guisante: en Septiembre pasaron Una rubia entre dos mundos, de Bakshi, por Antena 3. La recensión del diario La Rioja dice: "tengamos en cuenta que su máximo responsable fue el autor de la versión filmada del cómic El Señor de los Anillos y el resultado fue un pestiño". ¡Pues no, señor! Lo que es un "pestiño" es llamar cómic a un tocho de más de 1000 páginas de letra impresa.

Y después un grano de mostaza. En el juego de ordenador Warcraft II, donde Orcos y Humanos se atizan por el control de tierra y mar (y a veces hasta aire), uno de los productores y responsable de la parte artística se llama Samwise (Samsagaz).

Claro que en los agradecimientos figura el poderoso Thor (el superhéroe de la Marvel, más que el dios nórdico, parece) entre todo tipo de apodos raros. Programadores, pfff...

Fran Elendil Camós me ha llamado demasiado tarde para transmitirme (transmitirnos) sus hallazgos. Por fortuna ya los tenía localizados. El País, Babelia de 30 de noviembre: dos perlas.

Jacinto Antón, especialista del periódico acerca de fantasía, ciencia-ficción, novela histórica y todo tipo de libros mal considerados por el establishment porque cometen el pecado de entretener, hace una reseña del libro Malos y Malditos de Fernando Savater, quien recuerda emocionado a los malos de nuestras primeras grandes lecturas, los malos que nos hacían sufrir, aquellos que odiábamos y admirábamos, que nos fascinaban y cautivaban. La enumeración hace así: "... y el profesor Moriarty, zambullido en las cataratas de Reichenbach, con el sabueso de Baker Street, y Cthulhu, y Gollum, y los caníbales prehistóricos de Rosny Ainé, etc...".

Es interesante que salga Gollum y no Sauron, pero quizá esto se deba al articulista, no a Savater, que es un admirador declarado de El Señor de los Anillos (del libro, y quizá también del personaje).

La otra perla es la reseña del libro de fantasía de Ana María Matute, académica de la lengua que lleva toda su vida reescribiendo este cuento para niños (¡o no tan niños!) de 865 páginas. Dice el crítico:

"Ana María Matute no es Tolkien; ella misma ha declarado que escribió su libro sin haber leído El Señor de los Anillos. No ser Tolkien tiene sus ventajas pero también sus inconvenientes".

Y aquí la curiosidad me devora: ¿cómo puede ser una novela de fantasía escrita por alguien tan distinto y quizá tan parecido a Tolkien? Pero, sobre todo, ¿cómo puede ser una obra de fantasía no influenciada por Tolkien? Esto es como hallar una tribu que no ha tenido nunca contactos con otras culturas; un niño salvaje, una oportunidad para la ciencia. Es increíble. La curiosidad me devora, si, pero el libro, por título Olvidado Rey Gudú, vale 2900 pesetas. Con mapas y todo, eso sí. Pero aún hay más. La académica es entrevistada en La Vanguardia y leemos lo siguiente:

P: ¿El libro tiene más de Tolkien o de la leyenda del rey Arturo?
R: De Arturo y Ginebra, quizá. Pero de Tolkien nada, aunque insistan. Cuando yo inicié esta obra todavía no había leído a Tolkien. Lo mío ha sido fruto de mis lecturas, mis pasiones y mis fantasmas. Y dicen que ha salido un libro inusual. Es lo que siempre quise escribir.

Es radical. "De Tolkien nada, aunque insistan". ¿Por qué insisten? ¿Cómo es este libro, una novela de fantasía gestada fuera del guetto de la ciencia-ficción española, arropada por el academicismo y a alta crítica, que a su vez está perpleja porque no suele enfrentarse a esto? Desde aquí pedimos voluntarios que respondan estas preguntas.

Y así, apresuradamente y agradeciendo la colaboración, de tantos socios, me despido, no sin pediros que sigáis enviando vuestras aportaciones para este potaje sabroso pero también nutritivo que hacemos entre todos.

Pablo J. Ginés Rodríguez - Azaghâl

Publicado en el Estel 16, enero de 1997




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