Mucha, muchísima sopa, y con todo tipo de tropezones flotando. Esta vez la colaboración de los lectores ha sido masiva, pero además la actualidad ha marcado sus propios imperativos. Y no hay duda de que la noticia de portada debe ser la encuesta de la cadena de librerías Waterstone y la televisión privada Channel Four.
Esta cadena británica recibió los votos de más de 25.000 lectores ingleses a la pregunta "¿cuáles son a su juicio los cinco mejores libros del siglo XX?". El libro más votado fue El Señor de los Anillos. Y así apareció en Enero en una columna de El País y un breve de La Vanguardia, además de en ABC. El Señor de los Anillos es, según los ingleses, el mejor libro de este siglo. La cifra de encuestados es enorme: 25000 personas. Ni aunque hubieran votado los 500 o 600 socios de la Tolkien Society se habría podido manipular el resultado. Hay que tener en cuenta que una encuesta empieza a ser fiable con l200 entrevistas y las encuestas electorales suelen hacerse con una muestra de 2500 personas. Esta vez el número era diez veces mayor. ¿Y quién iba en la clasificación después de Tolkien? George Orwell se quedaba con el segundo puesto (por 1984) y con el tercero (por Rebelión en la Granja). En cuarto lugar estaba Ulises de James Joyce y en quinto Catch-22 de Joseph Heller. E1 Diario de Ana Frank o El Señor de las Moscas de William Golding figuran entre los cien primeros, pero Faulkner, Hemingway o Kafka no aparecen hasta bien pasados los cien.
Lola Galán, en El País, describe al libro ganador como una novela fantástica convertida en lectura de culto en los años setenta y especifica que Tolkien era profesor de Literatura en Oxford. No está mal: conciso y bastante exacto. Nada que ver con lo que hace días después Álvaro Vargas Llosa en el ABC cultural. El hijo del famoso escritor manda desde Londres un reportaje que ocupa tres páginas (ilustraciones incluidas). Parece ser que los resultados de esta encuesta han tenido muy nerviosa a la crítica británica durante bastantes semanas, y tanto las librerías inglesas como la prensa cultural se han beneficiado alentando la polémica. ¿Qué es lo que indigna a los críticos? Vargas Llosa no lo deja claro, pero parece que todos echan de menos algún "consagrado" (Faulkner, Eliot, Hemingway) entre los 100 primeros y parece que nadie sabe exactamente qué pinta ese tal Tolkien tan arriba. Pero si no tenemos muchos datos acerca de la polémica en Inglaterra, sí tenemos los suficientes para indignarnos aquí en España. Atentos a lo que dice Vargas Llosa junior.
[N. del E.: el artículo se publicó completo en el Estel 17]
Bien. Si es "de fácil lectura", ¿cómo es que sólo puede leerla "un convaleciente, un jubilado o un acelerado"? Si los hobbits eran "de pacíficos sentimientos", ¿cómo pudieron "conquistar un Reino en el Viejo Mundo"? ¿Qué tiene que ver Tolkien con John Major? Si se entiende que figura entre las favoritas del gran público, ¿por qué se asombra Vargas Llosa al comenzar su demencial párrafo? Y, finalmente, si el periodista no ha leído el libro, ¿por qué le dejan escribir tres páginas de disparates en lo que siempre se ha considerado el suplemento de cultura más prestigioso de España? Son misterios sin resolver, enigmas de los que el Gobierno niega todo conocimiento y que Mulder y Scully nunca podrán aclarar.
Me gustaría saber qué ha hecho mientras tanto la gente de la Tolkien Society. Espero que hayan aprovechado para intervenir en el debate público. Nosotros, en cambio, hemos perdido la oportunidad de invadir el ABC de cartas pidiendo la cabeza de Vargas Llosa o (mucho mejor) tres páginas para rectificar. Además, el ABC ha abierto su propia encuesta: tenemos hasta el 15 de abril para mandar nuestra lista con los 10 mejores libros del siglo. Pero cuando leáis esto quizá sea demasiado tarde. Desde luego, no hemos sabido aprovechar la ocasión. Y aunque mandamos publicidad a algunos diarios y revistas, pasó demasiado tiempo entre la aparición de la noticia y nuestra respuesta. Lástima.
Por suerte en el mundo de la "alta literatura" hay gente más responsable que Vargas Llosa. Ana María Matute, por ejemplo, ha sido noticia debido a su Olvidado Rey Gudú, y a menudo le han preguntado por Tolkien. A finales de Enero participó en el programa que Fernando Sánchez Dragó tiene en La 2. El entrevistador le preguntó qué relación había entre Olvidado Rey Gudú y "la serie de El Señor de los Anillos, que ha tenido mucho éxito en la literatura fantástica".
- Yo admiro mucho a Tolkien -dijo-, ¡muchísimo! Pero cuando empecé a escribir mi novela yo no tenía un dominio suficiente del inglés como para leer una historia de tal envergadura.
Así, Ana María Matute se ratificaba: Tolkien no le influyó porque escribió Olvidado Rey Gudú antes de leer El Señor de los Anillos. Y acerca de La Historia Interminable de Michael Ende afirmó:
- Es un mundo delicioso... no como el mío.
Podríamos comentar el encuentro de esta escritora con algunos miembros del Smial de Doriath durante una conferencia, pero se merecería algo más que un cucharón de esta sopa y sin duda el editor del ESTEL exigirá a los implicados una crónica.
Sin duda recordáis la película Dragonheart, que reseñó Tom Bombadil en el pasado ESTEL iniciando alguna polémica muy interesante acerca del término "ideología". Pues bien, la crónica de Jacinto Antón en El País sobre el Festival de Cine Fantástico de Sitges, cuando se estrenó la película decía: "De Fafnir a Smaug, pasando por el vertiginoso Khan, los dragones han frecuentado nuestros sueños y pesadillas". Y luego hay unas declaraciones de Rob Cohen, el director: "a pesar de mi bagaje personal -Tolkien, San Jorge- me gusta más la tradición china", refiriéndose a los dragones como seres positivos y venerables.
Y es que el referente a Tolkien se está imponiendo mucho más de lo que creemos. Por ejemplo, el anuncio de la película Cristal Oscuro en El País decía hace unos cinco meses: "A medio camino entre las mitologías de aire céltico a lo Tolkien y las más clásicas aventuras de los hermanos Grimm". Creo que a Tolkien le hubiera halagado el reconocimiento de lo céltico ("esa belleza elusiva que rara vez se encuentra en los auténticos textos celtas") pero no creo que hubiera estado de acuerdo con ello. Y tampoco me parece una descripción muy correcta para una película donde el bien no busca vencer al mal, sino la fusión armónica que supere la dualidad dialéctica, con una filosofía de tipo orientalizante, quizá.
Pero volvamos a la sopa. En el catálogo del Club Canal Plus han decidido imitar al Círculo de Lectores y en su sección de libros atienden la literatura fantástica. Tolkien tiene toda una página para él solito, con una magnífica foto suya a todo color, sonriendo con la pipa en la boca. La reseña no está mal hasta que leemos: "EI Señor de los Anillos recrea un mundo lleno de ensueño, con divertidas aventuras y maravillosos seres de fábula". No creo que a Frodo le pareciesen muy divertidas sus aventuras.
Otro ejemplo de la necesidad de acudir a Tolkien como referente está en la novela Luces del Norte, de reciente aparición: "comparada por su calidad imaginativa con El viaje interminable y El Señor de los Anillos, esta poderosa novela del autor inglés Phillip Pullman reúne acción, ciencia y magia". Sí, ya, eso dicen todas... Además, si existiera la Sociedad Ende Española debería demandar al publicista por no saberse el nombre de la gran obra del autor alemán. El caso es que la campaña de publicidad de este libro cuenta con bastantes medios.
Del extranjero nos llegan un par de noticias. Una es de Moscú. "Nuestros hermanos en Tolkien" (por usar una expresión de la señorita Fedotova), que suelen reunirse en el jardín Neskuchni, tuvieron en Enero un nuevo incidente con la policía de la comisaría adyacente. A los policías no les gusta tener docenas de jóvenes armados con espadas cada jueves por la tarde rondando en las inmediaciones y los tolkienistas de Eglador se niegan a marchar de Neskuchni. Así que relucieron porras y espadas y hubo detenciones. El hecho ha quedado reflejado en la prensa moscovita (la señorita Fedotova nos pasó un artículo con interesantes fotos) e incluso en el Daily Telegraph del 12 de Febrero, donde un "elfo" furioso declara: "¿Qué tienen contra nosotros? ¿De verdad prefieren que vayamos a esnifar pegamento en un patio abandonado?". El periódico inglés da cifras sobre el tolkienismo en Rusia: 30 ediciones de El Señor de los Anillos, casi tres millones y medio de volúmenes vendidos, más de dos millones de copias de El Hobbit. También mencionan los juegos Hobbit, "a los que asisten miles de fans". Si hay suerte, en la próxima crónica añadirá: "miles de fans de toda Europa". ¿Quién se viene a Rusia?
Porque aquí no estamos mucho mejor que nuestros compañeros de Eglador. Los días que se juzgó el "caso del rol" los medios de comunicación trataron el tema con cierta extensión y muchos espectadores no acabaron de entender cómo un juego podía acabar en asesinato. Como los incidentes de Moscú, la prensa retomó el tema a finales de Enero. En El Periódico de Catalunya una página entera intentaba explicar en qué consistía un juego de rol con abundancia de dibujos pirateados del libro de reglas de El Señor de los Anillos. Incluso aparecían las fichas, bien explicadas, del elfo Quiniiar (guerrero de nivel 6 que habla Oestron, sindarin y quenya) y algunos compañeros con menos competencias lingüísticas (sólo saben Oestron). Debe ser la primera vez que la palabra "Quenya" sale en el Periódico de Catalunya. El nombre de Tolkien sale mencionado una vez y el juego de rol es citado varias, como uno de los más populares. O dicho de otra forma: Tolkien es rol, y rol es algo más o menos peligroso (según con quién hables).
Pero no todo lo relacionado con Tolkien es sospechoso. En el diario andaluz Ideal hay una página sobre una ONG granadina que trabaja en los suburbios de Lima, en Perú. Esta admirable iniciativa la llevan a cabo los setenta socios de la asociación Rivendel. Si alguien quiere contactar con esta ONG, dedicada a temas de analfabetismo y delincuencia infantil, o cree que puede echar una mano no tiene más que llamar a Granada, al 958-155546. Es el teléfono de Rivendel.
Y así, esta sopa, que empezó con los gruñidos descontentos de alguien que ni siquiera la había probado, termina con el buen sabor de la colaboración desinteresada. Halbarad lo dijo en la sesión de cuentos de la EstelCon: "una de las cosas que más me gustan de la obra de Tolkien es que hay gente dispuesta a viajar lejos para ayudar a los demás". Y es que la Compañía Gris salió de Rivendel.
Guardo material de un astuto dragón llamado Ancalagon, de Elladan el Semielfo y de Turambar (amo del destino de la partida número 4) para la próxima sopa. Y por supuesto espero todo el que queráis enviar.
Pablo J. Ginés Rodríguez - Azaghâl
Publicado en el Estel 17, abril de 1997
| Volver a la Biblioteca |
|
| Volver al inicio | |
| Escríbenos |