Tolkien hasta en la sopa (y 9)

- Camarero, hay un pelo en mi sopa.
- Ah... pues eso es bueno.
- ¿Bueno? ¿Cómo se atreve? ¡Debería caérsele la cara de vergüenza!
- No, señor. Se ha estudiado científicamente que, a menos pelo, menos talento, lo cual indica que ese pelo debería aumentar su inteligencia.

Pues, efectivamente, según el diario inglés The Independent, citado por Horacio Sáenz en su página del suplemento semanal de La Vanguardia, hay un simpático psiquiatra británico con 22 años de experiencia que se ha especializado en estudiar la relación pelo-inteligencia en el varón. Resultó que los universitarios tenían más pelo sobre su cuerpo que los trabajadores manuales, y que las mejores notas de cada graduación las obtienen los más peludos. Es más, el estudio realizado al mismo tiempo en varias universidades de Inglaterra y la India ha confirmado que los individuos con más pelo en pecho y espalda son superlativamente inteligentes. Todo esto podríamos aplicarlo a la Tierra Media y deducir que en ella hay razas especialmente dotadas: los Enanos, desde luego (¡cómo no!), pero también los muy hirsutos beórnidas y, de hecho, incluso los Orcos parecen ser peludos. Recordemos que todos los Istari son barbudos. Y a favor de los Elfos puede decirse magma de lecturas vividas y asimiladas, siempre hay manifestaciones externas de admiración y deuda. Una de estas llega desde el Smial de Imladris. Rubén Balin, Señor de Moria y cronista del Valle Encantado, encontró en polvorientas estancias de Khazad-Dûm pergaminos de la obra de Arthur C. Clarke 2010: Odisea Dos. Balin nos explica que el texto "narra cómo el Doctor Floyd compara una de las lunas de Júpiter, Io, con Mordor. Io es una luna muy activa, con chimeneas volcánicas, ríos de lava e incluso volcanes en erupción, lo cual la hace muy notable." Sí, el doctor Floyd parece absolutamente fascinado por la luna Io:

"Al poco tiempo de que llegáramos aquí, me di cuenta de que me recordaba algo; me tomó un par de días descubrir el qué, y entonces tuve que comprobarlo con los Archivos de la Misión porque la biblioteca de la nave no podía ayudarme... lamentablemente. ¿Recuerda cómo le hice trabar conocimiento con El Señor de los Anillos cuando éramos muchachos, allá en aquella conferencia en Oxford? Bien, Io es Mordor: repase la Tercera Parte. Hay un pasaje acerca de 'ríos de roca fundida que hieren su camino... hasta que se enfrían y yacen como retorcidas formas dragoniles vomitadas por la atormentada tierra'. Es una descripción perfecta: ¿cómo pudo Tolkien saberlo, un cuarto de siglo antes de que nadie viera una foto de Io? Hablamos de la Naturaleza imitando al Arte."

No contento con este descubrimiento, Balin demuestra que los Enanos somos generosos ofreciéndonos otro tesoro: dos páginas del libro de texto de Lengua de 5º de EGB, publicado por Anaya en 1987. "Ni decir tiene que esta fue la primera mención que tuve de Tolkien y de ESdlA", nos cuenta el viejo y sabio Durin, emocionado, su barba temblorosa por el recuerdo. "No sé por qué razón, esas pocas líneas me gustaron tanto que le pedí a mi madre que me comprara ese libro. Pero claro, con 10 años, mi madre, en cuanto se enteró de lo gordo que era, me dijo que nones, que comenzase con otros más pequeños, y hasta cuatro años después no lo conseguí. Para que luego nos vengan ciertos ineptos diciendo que el mejor libro del siglo no puede ser ESdlA... en fin":

"El ejército proseguía la marcha, empujado por la necesidad. Temiendo llegar demasiado tarde, se adelantaban a todo correr y rara vez se detenían. Rápidos y resistentes eran los corceles de Rohan, pero el camino era largo: cuarenta leguas o quizá más, a vuelo de pájaro, desde Edoras hasta los Vados del Isen, donde esperaban encontrar a los hombres del rey que contenían a las tropas de Sarumán [sí, lo escriben con acento].

Cayó la noche. Al fin se detuvieron a acampar. Habían cabalgado unas cinco horas y habían dejado atrás buena parte de la llanura occidental, pero aún les quedaba por recorrer más de la mitad del trayecto. En un gran círculo, bajo el cielo estrellado y la luna creciente, levantaron el vivac. No encendieron hogueras, pues no sabían lo que la noche podía depararles; pero rodearon el campamento con una guardia de centinelas montados, y algunos jinetes partieron a explorar los caminos, deslizándose como sombras entre los repliegues del terreno. La noche transcurrió lentamente, sin novedades ni alarmas. Al amanecer sonaron los cuernos, y antes de una hora ya estaban otra vez en camino."

He aquí el texto que en 1987 leyeron miles de niños de 10 años. Me apasiona imaginarme a los chavales. ¿Qué pasaría por sus mentes? Supongo que algo así como "he de contestar las preguntas antes del recreo". Y las preguntas eran: "¿por qué no se paraban a descansar durante el día?, ¿cuánto tiempo habían cabalgado cuando se pararon?, ¿cuánto trayecto quedaba?, ¿por qué no encendieron las hogueras?, ¿quién te imaginas que era Saruman?, ¿el ejército se dirigía a Oriente o a Occidente?". No son preguntas fáciles, no señor. ¡Intentad responderlas! Y la más rara es esta: "A vuelo de pájaro significa: ¿sin parar para descansar, calculando por encima o que el trayecto no era muy largo?" Yo siempre creí que a vuelo de pájaro significaba "en línea recta"; pero en el diccionario de la Real Academia no figura, aunque encontramos la expresión "a vuelo", que significa "rápidamente".

Un último informe de Balin hace referencia a esas tontas fantasías de los humanos acerca de la existencia de "gnomos". Según su hermano pequeño (¿Dwalin?), en la nueva serie de dibujos animados sobre gnomos uno de los personajes se llama Bilbo, al parecer un gnomo en taparrabos que vive en una playa. La pregunta sería: ¿los diseñadores tratan de evocar al pequeño Bilbo de El Hobbit o por el contrario su instinto les decía que "Bilbo" es un sonido agradable para nombrar a un gnomo?

Porque no son los únicos, por cierto. Informa Miguel Helm Manomartillo que en la localidad valenciana de Jávea encontró un bar que también se llamaba Bilbo. "Esto no es excesivamente raro", nos dice, "lo raro es que hay un modelo de espejos que también se llama Bilbo", según le comentó un amigo cristalero. "Igual hacen que quien se mire en uno de ellos no vea su sombra, y eso en los días de sol", aventura.

Helm es una persona observadora: trabajando como camarero en Londres le mandaron el primer día a buscar el zumo de naranja y se encontró con que el frigorífico era de la marca Gram, como el famoso monte de los trasgos que publicaba un periódico (El Lagarto del Monte Gram, para los jugadores de SE-1640). "No me extraña que al Rey Brujo de Angmar los Lossoth lo llamaran el Rey del Frío", se planteó nuestro Eorlinga contemplando el frigorífico. Por cierto, que ya que estamos con productos digeribles, no deja de venir a cuento el descubrimiento por parte de Eöl Planas, el Elfo Oscuro, de un vinagre llamado Gambús, que en catalán significa, simplemente, "Trancos".

Otro rasgo que confirma la atención de Helm a los detalles es que paladea atentamente la sopa y cuando nota a faltar algún ingrediente lo dice: "en cuanto a la relación de juegos por ordenador, al menos faltan tres: el Shadows of Mordor, el Boggit (una parodia de El Hobbit) y el Bored of the Rings (una parodia de ESdlA)." Cabe recordar que al menos Bored of the Rings es un libro paródico, protagonizado por Frito y Spam y su tío Dildo; el informe de Helm indica que tiene incluso versión de ordenador. La que no es tan atenta es su madre, que un día recibió a Helm con un "Miguel, hijo, hoy en el concurso Saber y Ganar han hecho una pregunta sobre el Tolkien ese" y no hubo forma de sacarle más detalles.

Desde luego, es una familia muy rara. El hermano de Helm, el orco Uglúk, además de disputar territorialmente con él por el control de Rohan, también manda ingredientes. "Ibamos unos amigos y yo comentando una partida de Fanhunter que acabábamos de jugar cuando pasamos por el instituto y nos dijimos: ¿por qué no echar unas partidas? Dicho y hecho. Poco a poco, abrí la puerta. De repente, un halo de luz semejante al de Zarquino en todo su poder impactó en mi cara y me tiró al suelo... Sola, rodeada de pinballs y máquinas inferiores, se alzaba un Advanced Dungeons&Dragons para cuatro jugadores. Al instante refulgieron los metales de cinco duros y nos encontramos eligiendo personajes. ¡Cuál sería mi sorpresa al ver cómo una ladrona de nombre pregenerado por la máquina se llamaba Moriah!" El resto del mensaje lo censuro, porque este orco insensible trata a la hermosa Khazad-Dûm de "almacén de comida"... para Orcos, se entiende. En cualquier caso, no es el ejemplo más flagrante de plagio de nombre tolkiniano por parte de AD&D. De hecho, Moriah es una tierra en el Génesis, aunque Tolkien nunca la relacionó conscientemente con su Moria.

Otro caso de casualidad nominativa la encontramos en La Canción de Albion, de Stephen Lawhead. Helm ha encontrado allí una guerrera, maestra de guerreros, llamada Scatha, como el dragón que mató Frumgar. Pero más curiosa es su última historia:

"El otro día estaba en clase, con un pelmazo intentando introducirnos en el maravilloso mundo del Derecho contable y de las auditorías de cuentas, y estaba yo levitando por la sexta dimensión, más allá de las Pléyades, cuando algo me devolvió a la Tierra. Era el profesor que decía: el Registro Oficial de Auditores de Cuentas, en adelante ROAC... Pobre hijo de Croac el Cuervo, tener que compartir nombre con semejante invención dia-bólica, sólo útil para torturar a los pobres y honrados estudiantes de Derecho".

En Noviembre pasaron por TV3 la película Laberinto, de la factoría Henson con David Bowie. El presentador del espacio de cine Klaatu-Barada-Niktó sitúa las fuentes de esta película en "los tres vértices de la fantasía moderna: Carrol, Tolkien y Ende". De Carrol se toma la idea de la niña que pasa por pruebas y acertijos (de hecho, uno de los acertijos es de los libros de Alicia). "De Tolkien, todos los hobbits y anillos de la leyenda", prosiguió. La verdad es que en esta película no hay ni un anillo, y sólo un gnomo gordito y muy cabezón que se parezca en algo a un hobbit, pero parece que cuando uno empieza a hacer frases bonitas, ya no importa mucho dónde parar.

Y para terminar, una batería de cebollitas que echamos a la sopa.

- El tesoro de los templarios es una novela a mi parecer mediocre que no sé cómo me tuvo enganchado dos noches enteras. En ella aprendí que el último Maestre Templario fue Jacobo de Morlay, de la casa de Longwry-Rohan. ¿Sería de la familia de Helm? No lo parece. También encontré en la biblioteca de Letras de la UAB un libro rojo titulado The Book of Rohan. En realidad, Rohan es la ciudad francesa de Rouen, escrita a la inglesa.

- Borrando de mi ordenador los virus que las hermosas Inzilbeth y Chelcantaurë me habían señalado, descubrí que hay un nuevo engendro que con el nombre de "Balrog" pasea por la Tierra Media. Menos mal que yo no lo tenía...

- Alguien que no se identificó suficientemente me habló de un cuento infantil protagonizado por una niña llamada Galadriel, que pasa aventuras con un cuervo... ¿el auténtico Röac?

- Esta misma fuente no citable asegura que en Majadahonda hay una floristería con un llamativo rótulo: "Thingol, flores". Ideal para regalar a la novia, que se sentirá agasajada cual reina meliánica.

- La señorita Perla Tuk acudió a verme toda emocionada y pegando saltitos con sus pequeños pies lanudos: "¿sabes qué he descubierto? ¡Hay en Castilla-León un pueblo que se llama Villamediana!" Perla Tuk ni por un momento pensó que se tratara de eso, de una villa de tamaño mediano. Otro hobbit menos dado a fantasías, el señor alcalde Samsagaz Estrada recordó que el marqués de Villamediana es un autor estudiado en los manuales de literatura. "Claro, es que los hobbits tenemos mucha cultura", repuso sonriente Perla.

Terminaremos nuestra sabrosa sopa con una pregunta... en Internet hay todo tipo de chistes y tonterías humorísticas, así como rumores de películas y cosas así. ¿Tiene interés publicar ese tipo de material en esta sección? ¿Vale más dejarlo en la red? ¿Deberíamos ampliar la sección de Nacho Planas Eöl con este material? Las opiniones, al editor.

Pablo J. Ginés Rodríguez - Azaghâl

Publicado en el Estel 21, primavera de 1998




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