Marina Fernández Dernhelm

- Entonces irás conmigo -dijo el Jinete- [...] Tanta buena voluntad no puede ser desoída. ¡No digas nada a nadie, pero ven!
- ¡Gracias, gracias de veras! - dijo Merry-. Os agradezco, señor, aunque no sé vuestro nombre.
- ¿No lo sabes? - dijo en voz baja el Jinete-. Entonces llámame Dernhelm.

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