Antonio Rodríguez Grichan

Vengo del Este, de tierras más lejanas de lo que podríais imaginar, de valles de canciones y llanuras de leyendas. Y no aspiro a más que a una escudilla de sopa caliente y un jergón, pagados con una historia de tiempos olvidados.

Yo siempre he sido bastante aficionado a la lectura; sin embargo descubrí a Tolkien bastante tarde. Todo vino después de que me regalaran La Historia Interminable cuando hacía segundo de BUP y la devorara en cuatro días... ¡durante la semana de exámenes finales! Como era de esperar, tamaño cuento me dejó con ganas de más, y estuve durante un tiempo buscando ese "algo más". También en ese periodo (entre tercero de BUP y el comienzo de COU) comencé a hacer mis primeros intentos serios en la redacción de relatos cortos (algún día tendré que desempolvar "El Reino de Hauler").

Un día, entré en una librería y descubrí la edición en rústica de El Señor de los Anillos. El título me sonaba de un lomo en la estantería de mi hermano, pero el título siempre me había echado atrás, y nunca había mirado más allá. Pero esta vez, las imágenes de las portadas de esta edición me llamaron la atención y le eché un vistazo al resumen de la contraportada. Inmediatamente me di cuenta de que eso era el "algo más" que estaba buscando. Y en cuanto pude tomé prestada una copia en la biblioteca municipal. Tardé un mes en leerlo, mes del que guardo muy buenos recuerdos.

Y bueno, en los años siguientes no hay demasiadas cosas que contar. Fui a la universidad, donde conocí a un grupo de roleros con los que jugué algunas partidas. Continué escribiendo relatos por mi cuenta, relatos que nunca veían la luz... salvo en la pantalla de mi ordenador. Oí hablar de la STE un par de veces de pasada, pero nunca me llamó mucho la atención. Y mientras tanto leía todo el material de Tolkien que caía en mis manos (principalmente a través de la biblioteca - mi presupuesto era bastante limitado y los ordenadores "comen" mucho).

Y llegó la película de Peter Jackson, y con ella el interés de mis amigos por el Profesor de Oxford. Un día, sentado frente al ordenador con mi amigo Manolo, comentó que sería interesante aprender "élfico". Introduje "curso de Quenya" en Google... y acabamos en la fenomenal web de Lambenor. Durante un tiempo estuve apuntado a su lista; luego salté a la del Comité de Literatura, donde colaboro habitualmente desde entonces. Todo esto me hizo ver la STE desde otro punto de vista. Y, al cabo del tiempo, me decidí a entrar en ella.

Alguna de mis obras que puedes encontrar en estas páginas son:



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