Tertulia con Gollum

En la orilla de una fría y oscura laguna de una lóbrega caverna, en las más profundas raíces de las Montañas Nubladas, dos pequeñas criaturas parecían compartir algún extraño secreto en aquellas tinieblas, pues entre susurros mantenían una animada discusión y parecían muy alterados... En realidad, si uno se acercara con sigilo saldría de su error, pues lo que en verdad ocurría era algo muy diferente: uno de los personajes parecía bastante nervioso, acurrucado contra una roca y sosteniendo una corta espada de amenazador fulgor que agitaba de cuando en cuando con ademán defensivo. La otra figura era de aspecto harto desagradable: una enjuta, flaca y viscosa criatura, oscura como la noche y de ojos pálidos y saltones... Su nombre era Gollum, aunque antaño tuvo otro nombre y una vida placentera.

Como ya habréis adivinado, el personaje de la espada era Bilbo Bolsón, que, en la alocada aventura en la que le había embarcado Gandalf el Mago, había ido a parar para bien o para mal, a este tenebroso lugar mientras huía de los temidos trasgos. Ahora, el pobre Bilbo estaba enfrascado en una contienda de acertijos con Gollum, y mucho era lo que estaba en juego...

Gollum, visiblemente disgustado, pues no lograba poner al hobbit en apuros, ideó rápidamente una nueva adivinanza que sin duda plantearía serias dificultades para su resolución (o eso era lo que esperaba):

- Ssí, essto no lo adivinará el jugosso Bolsón, ¿verdad, preciosso mío? - y esto fue lo que le preguntó a Bilbo:

Quien me hiciere no me quiere,
quien me viere, lo ssé, no me dessea,
y ni me ve ni me desea quien conmigo se acuessta.

- ¿Qué ess, qué ess? ¡Que nos lo diga, preciosso mío! Gollum, gollum.

¿Eres tú, lector capaz de adivinar la respuesta correcta a tamaño dilema? Si es así y deseas ensalzar tu ingenio con el del propio B. B. y figurar en el Libro Rojo, entonces no lo dudes: remite la solución a Arth-en-Imladris. Entre los acertantes se sorteará un hermoso mathom de Imladris.

Tenna rato.

Germán Jaramillo - Alatar

Publicado en el Estel 26, otoño de 1999

Para conocer la solución, pasa a la siguiente entrega [por cierto, el plazo del concurso ya terminó :-) ]



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