Tertulia con Gollum (2)

...¿Y bien? ¿Conoce el Bolsón la respuessta, o tenemoss un suculento bocado, preciosso mío? ¡Gollum!

- ¡Aguarda, dame un momento! -chilló angustiado Bilbo, mientras agitaba a Dardo a modo de advertencia. "En verdad -pensó- preferiría estar muerto a tener que soportar tantas penalidades" -lo cual era sin duda una exageración pero...- ¿Muerto?... un muerto no puede ver, ni tiene ya nada que desear ¿Y dónde yacen los muertos, si no es en una...?

- ¡¡Tumba!! ¡Es una tumba!
(Y valia decir túmulo, sarcófago, ataúd..., todos ellos lugares fríos, oscuros y desagradables, acordes con los tortuosos pensamientos de aquella criatura miserable que era Gollum)

- ¡Maldito ssea el Bolsón! -exclamó decepcionado Gollum. Pero se resignó, dispuesto a concentrarse en el nuevo enigma que rápidamente le propuso el hobbit:

Pues fieles compañeras son,
igual van donde yo voy...
ellas siempre me acompañan,
raudas cuando corro:
nunca de mi se separan.
A mi sueño se tienden y...
somnolientas aguardan mí despertar.

Bien, ciertamente era un galimatías algo sencillo, y Bilbo, con las prisas, había facilitado a Gollum la respuesta. Pero es que nuestro pobrecito Bolsón tenía frío y hambre, y todo eso era más de lo que un hobbit decente podría soportar. En fin, Gollum apenas encontró dificultades en dar con la solución, pero ¿seréis vosotros, queridos contertulios, capaces de anticipar cuál fue la respuesta de Sméagol?

Germán Jaramillo - Alatar

Publicado en el Estel 27, invierno de 2000

Para conocer la solución, pasa a la siguiente entrega



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