Alberto Monge Lómegaur, Ernil i Fuingaurhoth

Entonces pronunció Fëanor un terrible juramento. Los siete hijos se acercaron a él de un salto y juntos hicieron el mismo voto, y rojas como la sangre brillaron las espadas al resplandor de las antorchas.

La historia que me liga a Tolkien, a "El Señor de los Anillos" y toda su obra en general es relativamente breve y simple, pues hasta finales del año 2000 no comencé a interesarme en cierto modo con todo ese mundo de fantasía y fue de una manera, no tan profunda como en otros casos.

Todo comenzó cuando por casualidad entré en una sala de un chat llamada Lórien, nombre del que, en ese momento, desconocía su significado. Allí encontré a gente que tenía nombres como Gollum, Lord Radagast, Gandalf y un largo etc. Sólo algún nombre, como el de Gandalf, me sonaba ya que a pesar de no haber leído nada sobre El Señor de los Anillos había escuchado ciertos nombres del libro. Bien, en esa sala conocí a una Dama llamada Gaërwenill, la cual inculcó en mí la pasión por el mundo de los Elfos y de todo lo que les rodeaba, y por fin regalándome como muestra de afecto un libro donde podría conocer gran parte de la historia de los mismos, El Silmarillion. Por esas fechas yo ya me había comprado "la Obra" de Tolkien, aunque no la leí hasta algo más tarde.

Luego vino la película, la tan esperada película de Peter Jackson que yo vi tres días después del estreno y de la que no salí tan defraudado como pudieron salir otros más puristas que yo. No estaba Tom Bombadil ni Glorfindel y había detalles que no cuadraban con el original, como la famosa Xenarwen, sin embargo, en cierto modo mostró aquello que no había transmitido el libro en algunos pasajes, y es la espectacularidad en las importantes batallas que se libraron en la Guerra del Anillo. Yo no quise ver en la película el libro, porque de ser así me habría ido a la mitad de la misma, sino antes. Quise percibir en ello dos partes que se complementan asumiendo que es el libro el que transmite la profundidad y la belleza al lector y que la película añade la acción que a veces se echa en falta, sobre todo en algunos fragmentos (¡ojo!, que el libro lo que sí que hace es mantener la emoción).En definitiva, tal vez no haga justicia a la obra del "Maestro" pero sinceramente, ¿alguna podría hacerlo?.

El siguiente período fue el posterior a la película en el cual entré a formar parte del foro de elFenomeno, donde conocí a mucha gente versada en todo lo referente a El Señor de los Anillos y con conocimientos sobre el tema que no me habría esperado.Tuve mis problemas pero aprendí bastante y eso es lo que realmente valoro. Gracias a cierta gente me interesé aún más en los libros y ahora puedo presumir de tener una biblioteca Tolkien bastante completa aunque mejorable, desde luego. Es un placer sentarse frente al ordenador y contemplar al lado la estantería donde reposan toda la colección de Historia de la Tierra Media e Historia de El Señor de los Anillos, las Cartas, los Inconclusos y unos cuantos más, a los que pronto habrá que añadir el afamado Peoples.De todos modos a pesar de todo ello, lo más importante estaba todavía por venir.

Un día conocí en el foro a una Dama que planteó un tema muy interesante a mi entender y debatí con ella, llegando al punto de terminar la conversación, ya no vía foro sino vía messenger. La chica me habló de la Sociedad Tolkien Española y me informó sobre un tal smial de Imladris, una especie de "sede" en Valladolid de dicha Sociedad. Pocos días más tarde Elanor Findûriel, que así se llamaba (¿os suena?) vino de visita, quedamos, conocí a miembros como Rubén Balin, Juanjo "Haldir", Alicia Elemmor, Mercedes Legolas, David OjoSauron, etc y realmente disfruté en su compañía. Cuando la pequeña hobbit volvió a su hogar, la semilla ya había sido sembrada y gracias a ella la historia que me une a este smial comenzó....



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