Las Mazmorras

Entonces, señor Elrond, tendrá usted que encerrarme en prisión, o mandarme a casa metido en un saco.


Aunque la Casa de Elrond es principalmente un lugar de reposo y estudio, también cuenta con algo que la mayoría de sus visitantes no conoce: las mazmorras.

En ellas se encierra a todo tipo de engendros de la Oscuridad que jamás deberían ver la luz, pero a los cuales hemos perdonado la vida por nuestro buen corazón: tal vez algún día se rediman y merezcan ser dejados en libertad...

Los horrores innombrables que aquí se encuentran son los siguientes:


Xenarwen:

Se trata de una gentil doncella muy parecida a nuestra Arwen, pero que un día enloqueció: pretendía enfrentarse sola a los Nueve Espectros del Anillo, acosar a Montaraces desprevenidos, realizar curanderismo y magia fluvial... Incluso se dice que intentó liderar los ejércitos de Imladris en una batalla en tierras lejanas (a la que nadie tenía intención de ir).

Ahora descansa en una celda de paredes acolchadas, con una camisa de fuerza de hithlain, en espera de que recupere la cordura.

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El orco existencialista:


Este prisionero representa el caso opuesto al anterior: es demasiado cuerdo para el estándar orco, y pretende evolucionar al nivel de un elfo decente. Continuamente canta para demostrar sus deseos de paz...

De momento, le tenemos bajo vigilancia: no sabemos qué es más improbable (y peligroso), un orco que quiere ser bueno o un orco tan inteligente como para tramar semejante plan para salvar el pellejo.



El cantor demente:


Este es sin duda el caso más espeluznante: el orco de antes intenta mejorar, pero este tipo, que a menudo se pone unas orejas que casi lo harían pasar por elfo (degenerado, eso sí) y es conocido como Spock L. Nimoy, no hace más que incordiar con su absurda y deleznable canción sobre el gran Bilbo Bolsón.

Muchos opinan que sería un arma terrible en manos del Enemigo, así que seguramente permanecerá encerrado aquí hasta la Dagor Dagorath. Como mínimo.



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