Entonces, señor Elrond, tendrá usted que encerrarme en prisión, o mandarme a casa metido en un saco.
Aunque la Casa de Elrond es principalmente un lugar de reposo y estudio, también cuenta con algo que la mayoría de sus visitantes no conoce: las mazmorras.
En ellas se encierra a todo tipo de engendros de la Oscuridad que jamás deberían ver la luz, pero a los cuales hemos perdonado la vida por nuestro buen corazón: tal vez algún día se rediman y merezcan ser dejados en libertad...
Los horrores innombrables que aquí se encuentran son los siguientes:
Este prisionero representa el caso opuesto al anterior: es demasiado cuerdo para el estándar orco, y pretende evolucionar al nivel de un elfo decente. Continuamente canta para demostrar sus deseos de paz...
De momento, le tenemos bajo vigilancia: no sabemos qué es más improbable (y peligroso), un orco que quiere ser bueno o un orco tan inteligente como para tramar semejante plan para salvar el pellejo.
Este es sin duda el caso más espeluznante: el orco de antes intenta mejorar, pero este tipo, que a menudo se pone unas orejas que casi lo harían pasar por elfo (degenerado, eso sí) y es conocido como Spock L. Nimoy, no hace más que incordiar con su absurda y deleznable canción sobre el gran Bilbo Bolsón.
Muchos opinan que sería un arma terrible en manos del Enemigo, así que seguramente permanecerá encerrado aquí hasta la Dagor Dagorath. Como mínimo.
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