Estaba el manto bordado con flores de oro, pero sus cabellos eran oscuros como las sombras del crepúsculo. Como la luz sobre las hojas de los árboles, como la voz de las aguas claras, como las estrellas sobre la niebla del mundo...
Fue cuando cursaba 4º de la E.S.O. cuando un compañero de clase me dijo que había cogido por fin el libro de El Señor de los Anillos de la biblioteca del instituto, después de tres semanas de espera. No sabía de qué iba el libro y debió de notarlo por la expresión de mi cara, porque rápidamente me dijo que le serviría para sacar ideas para un juego de rol que estaba organizando. Por aquel entonces, yo ya había jugado mis primeras partidas de rol y unas cuantas con RPGs de consola, por lo que me hice una idea del tema del libro: Fantasía Épica.
Me entró la curiosidad y me dije que me lo leería cuando pudiese, pero debido a su gran tamaño y a la brevedad del período de préstamo de nuestra biblioteca, decidí que no era el mejor modo de leerlo. Hablé con un amigo que tenía una edición que incluía los tres libros, pero se lo estaba leyendo él y yo tampoco tenía demasiado tiempo.
Fue a finales de septiembre de 2000 cuando entré por primera vez a una sala de chat llamada Lórien; aquel nombre no me decía nada, pero estaba llena de aficionados al rol, al manga y a los videojuegos. Allí vi nombres como Gollum o Frodo y poco a poco me contaron muy por encima de qué iba el libro. Luego uno de los pocos amigos que conservo de aquella sala, se creó un personaje Elfo para otra sala, llamada La Posada, que era similar a un juego de rol. A mí siempre me habían llamado la atención las historias de duendes, hadas, etc. e hizo que me interesase aún más por el libro. Me enteré de que iba a hacerse una película y la gente la esperaba ansiosa. Me dijeron también que en elFenomeno.com había un avance del trailer y decidí entrar y descargarlo. Después me olvidé de esa página, pero seguía con ganas de leer el libro.
Por fin, en verano de 2001, me leí toda la obra de El Señor de los Anillos, en apenas una semana. La historia me atrapó, me levantaba y me ponía a leer, sólo lo dejaba para comer o cuando tenía que hacer algún recado y durante esa semana, casi lo único que hacía era leer, quería más. Cuando lo terminé, me regalaron El Hobbit, que me pareció algo menos interesante, luego vendría El Silmarillion y un día, quise saber más de la película y entré en la página de elFenomeno. Me apunté al foro e hice tiempo hablando de los libros que había leído, aunque allí vi que me faltaban aún muchos otros libros que leer.
Y llegó la esperada película, hasta cuatro veces la vi en el cine, aunque la primera me decepcionó un poco porque esperaba ver el libro tal cual, pero luego vi que eso era una tontería (y a parte, materialmente imposible) y la segunda vez la disfruté mucho más.
Luego, aquel amigo de la sala Lórien se apuntó a la STE y me convenció para que me apuntase, así que, aquí estoy.
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