Occidente

El Sol arroja sobre mí sus postreras luces,
Miro a Occidente y mi mirada se pierde;
Solitario en una tierra lejana, me siento a cantar
En un canto que lleva el sonido del viento,
El ritmo cadencioso de las aguas calladas...
Descanso junto al Mar, siempre mirando al Oeste,
De una carrera siempre perdida al tiempo que ganada.
Y miro a mi alrededor.

Sopla el viento, y con su dulce canción
Un círculo de árboles me arrulla esta noche.
Su sonido, el agua clara, el viento y la hierba
Todos hablan de ti, de la hermosa Avallonë
A mi espalda los muros de la tierra
Otrora magníficos, hoy sólo ruinas mortecinas,
Me hablan de tiempos y glorias pasadas
Pero ellos no recuerdan los Días de Gozo
No conocen Avallonë.

Ricard Valdivielso - Adanost

Publicado en el Estel 25, primavera de 1999



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