Quizá encuentres en el Camino a un amigo mío: un Hombre, delgado, oscuro, alto, que algunos llaman Trancos.
Tenía yo por entonces 12 años, cuando llegó a mis manos un libro titulado El Hobbit; comencé a leerlo y cuanto más avanzaba, más me gustaba, y más, y más, y más... hasta que lo acabé. Me gustó tanto el libro que quise leer más obras de su autor, un tal J.R.R. Tolkien. Al poco tiempo me regalaron El Silmarillion y poco después leí El Señor de los Anillos; me pareció el mejor libro de cuantos había leído y seguramente leeré.
Pasaron los años y con el tiempo deseé conocer gente a la que también le gustase Tolkien, pero fue algo que no encontré en Astorga, mi ciudad natal. Hasta que a finales del 2000, ya en Valladolid, encontré lo que buscaba.
Resultó que un día, navegando por Internet, me encontré con la página de la STE. Tras echar un vistazo, vi que la Sociedad se agrupaba en smiales y uno de ellos estaba aquí, en Valladolid. Me pareció algo maravilloso. No lo dudé un momento, y escribí un email al smial. Al poco tiempo recibí su respuesta, y días después quedamos para vernos. La cita fue a las 5 en el bar Edén (poco después descubrí que era el lugar habitual de encuentro), así que para allá que me fui, a pesar de tener clase a esa hora (aunque nunca pirarme una clase me dio tanta satisfacción)... pero eso no interesa ahora.
Cuando llegué me encontré a 5 personas allí reunidas y supuse que eran ellos. Tras las presentaciones, pasaron a comentarme todos los entresijos de la STE, y luego me mostraron alguna de las magníficas artesanías que se hacían en el smial (y que seguramente se seguirán haciendo).
Por último llegó el tema de los pseudónimos; elegí Trancos, yo siempre había usado ese, pero por motivos burocráticos me hice pasar por Dáin hasta que recientemente he podido escoger el de Trancos.
Alguna de mis obras que puedes encontrar en estas páginas son:
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